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Herpes 6 : un virus de dos caras

El herpes 6 es un virus perteneciente a la gran familia de herpesvirus. Como toda esta familia, produce infecciones latentes. En otras palabras: una vez entra al cuerpo se queda a vivir allí, pudiendo sufrir o no reactivaciones.

 

En realidad el herpes 6 comprende dos virus distintos:

  • herpes 6 A
  • herpes 6  B

Aún desconocemos muchas cosas de él, ya que fue descubierto recién en 1986, hallazgo publicado en la prestigiosa revista Science. Y aún posterior es el descubrimiento del herpes 7, que es otro virus diferente, en 1990.

 

Características peculiares

Tanto el herpes 6 A como el B son ubicuos y pueden ser detectados en todo el mundo. Suele ser frecuente en prácticamente el 100% de la población mundial.

La infección suele adquirirse muy temprano en la vida, entre los 6 meses y los 2 años.

Aunque no está del todo claro, algunos autores piensan que la infección por el herpes 6 B ocurre primero mientras que el virus 6 A se adquiere más tarde a través de una infección asintomática.

 

La característica más especial de este virus, lo que lo hace verdaderamente único, es que en el 1% de la población el virus queda integrado en los cromosomas y puede ser transmitido a la generación siguiente. Aunque es un hecho infrecuente, también es cierto que esto lo convierte en diferente de sus hermanos herpes.

 

Se piensa que la saliva es el principal vehículo de transmisión, debido a la detección frecuente de herpes 6 en saliva y glándulas salivales, aunque las células que lo conservan en estado latente son los linfocitos T.

 

¿Qué cuadro clínico produce el herpes 6?

Como hemos comentado, muchas infecciones cursan asintomáticas. En los niños pequeños (cerca de los 2 años) el herpes 6 B puede causar una enfermedad benigna llamada exantema súbito (también conocido como roséola o sexta enfermedad). Es una enfermedad de curso benigno y bien reconocida por los pediatras.

Otras veces el herpes 6 se adquiere de forma asintomática.

Lo cierto es que la mayor parte de la población ha tenido un encuentro cercano con este virus en su más tierna infancia. Y que una vez producido, se ha quedado a vivir en el cuerpo.

 

Otro cuadro que se ha relacionado con este virus es la pitiriasis rosada, una erupción frecuente y benigna de la piel. ¿Se trata de una reactivación del herpes 6 o del herpes 7? Todo parece indicar que sí, aunque no siempre es posible detectar el virus en estos casos. Tiene una clínica muy característica, que la hace fácilmente reconocible para el médico de familia y el dermatólogo.

 

Pero también se lo ha involucrado con la enfermedad de Kawasaki, una afección rara y grave, que produce un ataque de los vasos sanguíneos en niños pequeños.

 

Y por último también se ha especulado sobre la participación de este virus en el desarrollo de la esclerosis múltiple y en enfemedades linfoproliferativas.

 

¿Cómo se diagnostica?

 

Pueden hacerse análisis de anticuerpos IgG e IgM, aunque hasta el momento no se disponen de pruebas para diferenciar si es un herpes 6 A o B.

 

Pitiriasis rosada y virus

 

Un trabajo reciente muy interesante nos arroja unos datos curiosos. Es un estudio estadístico retrospectivo, es decir, mirando para atrás, para poder interpretar y relacionar datos.

En él se comparan las consultas de dermatología ambulatorias (es decir, no en pacientes ingresados) que se realizaron entre el 1 de abril y 15 de mayo 2019 y entre 1 de abril y 15 de mayo 2020.

En otras palabras: comparando el tipo de consulta pre pandemia y en plena pandemia de COVID, en la misma época del año. Comprobaron que las consultas sobre pitiriaris rosada se habían disparado por cinco y las de enfermedad de Kawasaki, por 30.

 

Preguntas que surgen (sin una respuesta concluyente)

Como la pitiriasis rosada y Kawasaki están relacionadas con el herpes 6 la pregunta que surge es: ¿podrían ser debidas a la reactivación de herpes 6 latente?

 

Aún sabemos poco de la relación de los virus entre sí. Pero algunos datos nos dicen que pueden “despertarse “ unos a otros. Así se ha comprobado que la reactivación del herpes 6 puede activar al virus de Epstein Barr, otro virus latente.

 

Entonces surge otra pregunta: ¿pueden ser capaces los coronavirus de inducir reactivaciones del herpes 6? ¿Y por eso se ven más casos de pitiriasis rosada?

Por ahora son preguntas que no podemos responder y sólo la investigación arrojará datos concluyentes.

 

Después de todo, entre las afecciones cutáneas asociadas a la COVID 19 también se han mencionado casos de pitiriasis rosada en enfermos infectados por SARS COV 2. Las relaciones de todo esto con el virus 6 han de ser aún investigadas.

 

Conclusiones

Son muchas las preguntas que nos hacemos sobre los virus y para las que aún no tenemos respuesta. Solo el tiempo y la investigación irán aclarando las tornas.

 

Este post es meramente divulgativo,  de   carácter general y no particular. A través de este medio no se realizan tratamientos ni comentarios sobre casos particulares.

Al ser de carácter público no se alienta la publicación de datos personales ni la historia clínica individual. Ante una consulta personal se aconseja acudir a su médico.