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Ácido azelaico: un aliado para la dermatología

El ácido azelaico es un ácido dicarboxílico natural que se encuentra en la naturaleza  en los granos de cebada y centeno , y también como producto metabólico de  Malassezia furfur, una levadura habitual en la microbiota cutánea. Además, se sintetiza en el cuerpo humano, en pequeñas cantidades, a partir de los ácidos grasos.

Actividad biológica del ácido azelaico

Lo que hace que este ácido sea muy interesante para la dermatología son sus múltiples propiedades:

Usos en dermatología

Su utilización está muy extendida en dermatología, ya que es una molécula muy versátil. De sus propiedades, surgen sus indicaciones:

Mecanismo de acción en el acné

El ácido azelaico es bacteriostático (inhibe crecimiento y proliferación de bacterias) frente al Cutibacterium acnes  y estafilococos). Este mecanismo está íntimamente relacionado con la concentración  y el pH, siendo mayor el efecto con un pH bajo y a concentraciones elevadas. En el tratamiento del acné tiene una ventaja con respecto a los antibióticos tópicos ya que es menos probable que se produzcan resistencias bacterianas.

Tiene un efecto queratolítico, lo que también es indicado en el acné.

El ácido azelaico es bacteriostático (inhibe crecimiento y proliferación de bacterias) frente al Cutibacterium acnes  y estafilococos). Este mecanismo está íntimamente relacionado con la concentración  y el pH, siendo mayor el efecto con un pH bajo y a concentraciones elevadas. En el tratamiento del acné tiene una ventaja con respecto a los antibióticos tópicos ya que es menos probable que se produzcan resistencias bacterianas.

Tiene un efecto queratolítico, lo que también es indicado en el acné.

Su papel en la rosácea

En el año 2002 se aprobó la utilización de ácido azelaico como tratamiento tópico en la rosácea papulopustulosa por su papel antiinflamatorio. Hay mucha investigación desde entonces que ha reiterado su eficacia para esta indicación. Hoy en día su uso está muy extendido aunque, eso sí, hay que saber utilizarlo en la concentración y presentación adecuadas.

Melasma e hiperpigmentaciones

La hidroquinona ha sido uno de los pilares de tratamiento en estos cuadros. Sin embargo, su uso repetido y prolongado puede inducir mayor pigmentación, sobre todo en cierto tipo de pieles. 

El ácido azelaico se considera una alternativa segura y eficaz frente a la hidroquinona.

Seguridad y tolerabilidad

Es generalmente muy bien tolerado aunque a veces puede producir efectos adversos leves: escozor, enrojecimiento, picor, sequedad o descamación, sobre todo en las primeras semanas de tratamiento. 

No está asociado a fotosensibilidad.

Además es muy importante tener en cuenta si la presentación que usamos es la más adecuada para el tipo de piel de la persona. Es decir: ¿en esta piel es mejor un gel, una crema, una espuma o un serum?

Su uso tópico se ha clasificado como categoría B en la FDA de los Estados Unidos, basándose en su limitada absorción sistémica y en que no existen estudios que demuestren que sea teratógeno. Por ello se puede utilizar en embarazo y lactancia en caso de hiperpigmentaciones.

Conclusiones finales

El ácido azelaico es un producto muy versátil utilizado frecuentemente en dermatología y con buenos resultados en las patologías mencionadas, con leves o nulos efectos secundarios la mayoría de las veces.

Ahora bien: a la hora de prescribir un tratamiento tópico, no sólo hay que basarse en su eficacia teórica, sino es muy importante tener en cuenta el tipo de piel sobre la que lo estamos aplicando.

Porque hay muchos factores relevantes tales  como la concentración, el pH y la presentación utilizada (crema, gel, etc).

Por ejemplo, hemos leído que para su acción bacteriostática en el acné  es mejor una concentración más elevada (por ejemplo, 20%) y un pH bajo. ¿Pero en que forma lo aplicamos para una piel determinada? Es decir: tener en cuenta que además de la acción que buscamos hay que saber si es una piel muy sensible o no, si es grasa, seca o cualquier otra cosa.

Lo mismo podemos decir para la rosácea: en la teoría funciona muy bien pero a veces puede haber pieles que no toleren una textura determinada o una concentración dada.

Por eso es importante acudir a un profesional y no automedicarse sólo porque hemos leído que “va bien” para determinado problema. Porque hay que comprender el contexto general de esa piel y cuál es la presentación del ácido más idónea y apropiada para ello.