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Virus de Epstein Barr

El virus de Epstein Barr es poco conocido por el público en general. Sin embargo pertenece al grupo de los herpes virus, con primos famosos como el virus del herpes simple y el virus varicela zoster. Su importancia reside en que está detrás de numerosas enfermedades potencialmente graves. Al no detectarse en los análisis de rutina, hay que pensar en él y buscarlo activamente siempre que se sospeche su implicación en un proceso determinado.

Cómo actúa el virus de Epstein Barr

La puerta de entrada del virus es la respiratoria: vías aéreas superiores. En los países en vías de desarrollo la infección suele presentarse en los primeros años de vida, sin dar apenas síntomas. Sin embargo, en los países desarrollados hay una tendencia a una infección más tardía, en la adolescencia, manifestándose clínicamente como mononucleosis infecciosa o “la enfermedad del beso”.

Una vez producida la infección el virus permanece latente durante toda la vida. Sin embargo, este estado de “portador” puede sufrir una reactivación periódica. Es decir, que de pronto “despierta” y comienza a multiplicarse nuevamente. Esto puede originar síntomas de los cuales el más importante es la fatiga y agotamiento. Su presencia ha sido detectada en muchas enfermedades autoinmunes: artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico,   síndrome de Sjögren y tiroiditis autoinmune, entre otras. También se ha encontrado actividad en muchos pacientes con esclerosis múltiple y en cáncer de mama y estómago.

Pero también puede estar detrás de algunas enfermedades dermatológicas. Este virus no produce lesiones productivas en la piel : es decir, no produce verrugas como el papiloma virus o ampollas pequeñas como el herpes simples, o “ronchas con ampollas” como en el herpes zoster. No se “ve” directamente en la piel.

¿Cómo sospechar entonces cuándo puede haber actividad de este virus?

Lo mejor es buscarlo activamente con analíticas específicas cuando existan problemas crónicos, de curso prolongado y poca respuesta a los tratamientos, hayan tenido o no una mononucleosis infecciosa.

Existen algunas enfermedades dermatológicas donde se ha detectado su presencia, muchas de ellas raras y con nombres desconocidos para el público general como la hidroa vacciniforme, y el síndrome de Gianotti-Crosti. En población asiática se ha encontrado este virus en pacientes con hipersensibilidad a las picaduras de insectos, sobre todo niños. Y también, en alguna ocasión, (no siempre!) en distintas enfermedades de la piel como penfigoide ampollar, eritema multiforme, psoriasis, liquen plano oral, alopecia areata y leucoplasia vellosa.

No hay razón para alarmarse de forma innecesaria. Lo mejor es buscarlo con un simple análisis de sangre – eso sí, específico para este virus, ya que no aparece en la analítica general- cuando existan indicios de que puede haber una reactivación: cansancio, cuadros crónicos, enfermedades autoinmunes…

Tratamiento

La Microinmunoterapia resulta un tratamiento eficaz para este virus, tanto en su forma aguda – la mononucleosis infecciosa- como en las reactivaciones que pueda sufrir. Es un tratamiento fácil de tomar: son cápsulas que se abren en la boca y se dejan disolver bajo la lengua, que pueden tomar tanto niños como adultos que incluso tomen otros medicamentos. El tiempo a tomarlo dependerá del grado de activación del virus. La finalidad del tratamiento es “ponerlo a dormir” nuevamente, es decir, llevarlo a la latencia para que no cause problemas.

No todas las personas que hayan tenido mononucleosis tienen necesariamente que sufrir reactivaciones importantes, de manera que el consejo es no alarmarse de forma innecesaria. Pero en enfermedades crónicas, sean de piel o de otro tipo, y sobre todo cuando se acompañan de gran cansancio, no está de más plantearse una analítica específica para descartar que este virus no esté haciendo “de las suyas”. Y si existe una reactivación o una fase aguda, utilizar la Microinmunoterapia para “reducirlo”: es un tratamiento eficaz, no tóxico y sin efectos secundarios. Lo importante es devolver este virus al estado que mejor le sienta: el de la Bella Durmiente.

Este post es meramente divulgativo,  de   carácter general y no particular. A través de este medio no se realizan tratamientos ni comentarios sobre casos particulares.